UN VILLACURANO SENSACIONAL
Del centro de Aragua, Villa de Cura, fue oriundo un querido animador de radio y televisión, actor y comediante. Hablamos de Amador Bendayán.
Llamado por algunos el pequeño gigante de América, Bendayán nació el 11 de noviembre de 1920, en el municipio Zamora e hizo con los años una importantísima carrera en el espectáculo nacional e internacional que lo llevó a ganarse el corazón de muchos en su época y el recuerdo afectuoso de otros tantos en la actualidad.
Fue hijo de una pareja de comerciantes judíos de origen marroquí que arribaron a Venezuela en el año 1919. Quienes lo conocieron durante su infancia aseguran que se trataba de un niño muy inteligente con alma de artista y amante del humor.
Al llegar a la edad de 8 años, la familia se mudó para Caracas donde Amador cursó sus estudios primarios.
Los inicios de un artista
Cuando tenía 18 años, Bendayán inició su carrera como locutor en radio en espacios de 15 minutos que pagaba de su propio bolsillo, pero es en 1939 cuando un programa con participación humorística, La Voz del Philco, lo ayudó a alcanzar gran popularidad. Esta actuación lo catapultó hacia su primera incursión en el cine venezolano, con un papel en la película Misión Atómica, en 1947.
Hizo varias películas, en Venezuela y México, país en donde alcanzó gran reconocimiento y fama. Entre los Films en que participó están: Yo quiero una mujer así (1951), Seis meses de vida (1951), Yo y las mujeres (1959), Si yo fuera millonario (1962), Napoleoncito (1964), Escuela para solteras (1965), El Pícaro (1967), El Reportero (1968), Departamento de soltero (1971) y OK Cleopatra (1971).
Compartió escenas con artistas como Enrique Guzmán, Miguel Aceves Mejía, María Félix y Antonio Aguilar. También trabajó junto a otros artistas venezolanos como Raúl Amundaray, Marina Baura, Hugo Blanco, Lupita Ferrer, Simón Díaz y Kiko Mendive.
Su carrera cinematográfica la llevaba paralelamente a su labor en la radio. En 1949 inició un programa con el cubano Abel Barrios llamado "El Bachiller y Bartolo", en el que Amador hacia del “molesto” Bartolo que interactuaba con el “culto” bachiller interpretado por Barrios.
Su inicio en la televisión fue en Radio Caracas Televisión donde fue transmitido el programa que hacía con Barrios y tuvo gran éxito. Fue integrante de varias producciones televisivas pero la que definitivamente lo llevó a ser uno de los animadores más queridos de Venezuela fue la del programa Sábado Sensacional.
El programa de los sábados
Mientras trabajaba para Radio Caracas Televisión, canal que estaba a punto de perder la figura de Renny Ottolina, le ofrecen conducir un programa de entretenimiento al estilo de los que estaban de moda en ese momento en Suramérica y que llevó por nombre, "Sábado Espectacular". El programa se canceló en 1971 cuando Venevisión lo contrató bajo la promesa de mejores ingresos, para conducir un nuevo programa llamado “Sábado Sensacional”, desde 1972.
Por casi dos décadas, casi ininterrumpidas, Amador entraba en los hogares venezolanos todos los sábados a través de la señal del canal de la colina en un programa cuyo Rating solo era competido por un programa de RCTV, Radio Rochela. Como animador presentó en ese espacio de los fines de semana a grandes artistas de talla nacional e internacional, entre ellos el propio Simón Díaz, Guillermo Dávila, Michael Jackson, Rocío Durcal, Juan Gabriel, Olivia Newton John, entre otros.
Fue uno de los pioneros de la defensa de los derechos de los artistas en Venezuela, para lo que fundó y fue primer presidente de la Fundación Casa del Artista.
“Ánimo, Amador”
Para finales de los ochenta, Amador cayó enfermo y era necesario que otros locutores suplieran su falta en el famoso programa de Venevisión, entre ellos Gilberto Correa, napoleón Bravo y Miriam Ochoa.
Una diabetes mellitus aunada a su hábito de fumar aceleraron su gravedad y le fue imposible regresar a la pantalla chica, desde donde artistas y espectadores le coreaban “ánimo, Amador”. Sin embargo, estos cantos de aliento no pudieron regresar al pequeño gigante a la televisión quien perdió la batalla un viernes, 4 de agosto de 1989, en Caracas.
Como el artista era de religión judía, se le sepultó bajo sus ritos y costumbres, por lo que no se expuso su féretro.
En el recuerdo de quienes lo vieron animando y disfrutaron de su afecto por el público quedaron estas palabras que dijo una vez: "La verdad es que me resulta imposible describir el placer que se experimenta haciendo feliz a la gente, así sea por instantes, viéndola reír siento una sensación maravillosa, un deleite inexplicable que te hace sentir muy bien".
En su honor se erigieron la Plaza y el Boulevard Amador Bendayán en la capital de la nación.


Lic. Ingrid Álvarez
CNP:13.307
Foto: Google














