EL VENERADO SAMAN DE GUERE
La historia del “Samán de Guere” se remonta a la época de 1800 aproximadamente cuando en tiempos de guerras y batallas los integrantes de la tribu local de ese entonces “arawak” eran prósperos y vivían bajo la sombra y designios de su dios “el Saman de Guere”.
El Samán, árbol rodeado de 3 piedras un tanto redondeadas, sin invadir las sombras del follaje estaban perfectamente colocadas rodeando al Saman de guere, el árbol simbolizaba el Dios chaman encarnado.
Las piedras eran utilizadas por los de la tribu para cortar carne, triturar frutos y condimentar el tuétano de los huesos de animales de casería, tuétano que se condimentaba con una “fruta picante” en Venezuela “aji chirel” y se preparaba como acompañante de una especie de galleta conocida en la actualidad como cazabe.
En los alrededores de ese árbol que simbolizaba al Dios de la tribu podían prepararse alimentos, pero era una prohibición hacerlo bajo su sombra al igual que muchas otras cosas, de hecho para lo único que se permitía posarse sobre la sombra de aquel Samán era para traer al mundo a los niños de la tribu “arawak” y la reunión de los jefes de la tribu con otros para sellar pactos diplomáticos, de lo contrario tenían amonestaciones para quién violase estos tratados verbales.
Otra persona quién tenia acceso libre a la tribu era la india Hirimay que según cuentan con voz suave y profética contaba historias a los niños de la tribu.
A continuación un fragmento que recuerda a la india Hirimay de su canto a los niños arawak:
cuando ya no estemos con vida en esta tierra todavía vivirá nuestro Dios, aunque con el tiempo caerá por el olvido de los nuevos hombres, algunas manos de gente buena le levantará, el quedará en el alma de quién le conozca, nuestro Dios árbol, el Samán de Guere nunca morirá.


Lcda Anavel Munceles
CNP: 16.889
Foto: José Ramón Briceño














